TIJUANA, B.C., A 15 DE ABRIL DEL 2026 – La comunidad católica de la ciudad de Tijuana, Baja California, conmemoró la festividad anual de la Divina Misericordia mediante una serie de actos religiosos y altruistas. Distintos grupos de feligreses organizaron actividades litúrgicas y de convivencia en las instalaciones de la Parroquia de Nuestra Señora del Refugio, la Capilla de la Esperanza y la Capilla de Nuestra Señora del Rosario.
En la Parroquia de Nuestra Señora del Refugio, ubicada en la colonia Hidalgo, los fieles iniciaron la jornada religiosa con el rezo de la Coronilla. Los coordinadores del evento programaron esta oración tanto para el turno matutino como para el mediodía, justo antes de oficiar la misa. Durante estas congregaciones, los organizadores brindaron a los asistentes una explicación histórica sobre el origen de esta celebración, la simbología de su imagen oficial y los datos biográficos de Santa Faustina. Asimismo, los responsables del templo distribuyeron devocionarios y estampas religiosas, colocaron una imagen representativa en el altar principal e instalaron una obra gráfica de gran formato en el atrio exterior para que los transeúntes y conductores la observaran.
Por su parte, los miembros de la Capilla de la Esperanza, situada en la colonia Progreso, comenzaron su celebración con una peregrinación comunitaria que incluyó el recorrido de un carro alegórico por las calles aledañas. Posteriormente, el párroco ofició una Hora Santa y la misa correspondiente. Al finalizar los actos litúrgicos, los voluntarios de la iglesia entregaron despensas con productos básicos a diversas personas en situación de vulnerabilidad y organizaron un convivio para todos los presentes.
En la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, localizada en la parte alta de la colonia Hidalgo, la congregación presenció la colocación de la efigie en el altar durante la misa. Los feligreses concluyeron el día con una reunión fraterna donde compartieron alimentos e intercambiaron testimonios personales sobre su fe.
Esta jornada representó la culminación de un ciclo previo de nueve días de rezos. A lo largo de esta novena, los creyentes dedicaron oraciones específicas por la salud de los enfermos, el descanso de los difuntos, la paz mundial, las intenciones papales y el bienestar de las familias. El evento general contó con la dirección espiritual del sacerdote Domingo y la participación del presbítero Enrique Villalobos, quien pronunció la homilía principal ante los miembros del Apostolado de la Divina Misericordia.







