PLAYAS DE ROSARITO, B.C. A 11 DE MARZO DEL 2026.– El décimo Ayuntamiento de Playas de Rosarito, bajo la administración de la alcaldesa Rocío Adame, ha anunciado una renovada estrategia ambiental orientada a la sustentabilidad y el rescate de espacios públicos. A través de la Secretaría de Protección al Medio Ambiente, el gobierno municipal dio a conocer una serie de iniciativas que apuestan fuertemente por la participación ciudadana, la educación ecológica y el bienestar animal. El pilar más visible de esta nueva agenda es una convocatoria abierta para un Programa de Reforestación comunitaria, diseñado para mejorar la calidad del aire y recuperar áreas verdes, instando a los asistentes a adoptar prácticas responsables como evitar los plásticos de un solo uso durante las jornadas de plantación.
Si bien el fomento a la corresponsabilidad ciudadana y la intención de reverdecer el quinto municipio representan un esfuerzo loable y necesario, el análisis de esta política pública exige una mirada más rigurosa. La principal crítica constructiva hacia el discurso oficial emitido por el Ayuntamiento radica en la ausencia de métricas, presupuestos y objetivos cuantificables. El anuncio gubernamental abunda en conceptos generales como la implementación de estrategias, la concientización y la realización de mesas de trabajo, pero omite detallar los alcances reales del proyecto. No se especifica cuántos árboles se pretenden plantar, qué zonas prioritarias serán atendidas, si se utilizarán especies endémicas adaptadas al clima local para garantizar su supervivencia, ni qué dependencia asumirá el riego y mantenimiento a largo plazo. Sin estos datos técnicos, las campañas de reforestación corren el riesgo de convertirse en esfuerzos efímeros.
Aunado a esto, es imperativo que la agenda de la Secretaría de Protección al Medio Ambiente no deje en un segundo plano los problemas estructurales más graves que enfrenta Playas de Rosarito. Plantar árboles, dialogar con activistas y promover el bienestar animal son acciones sumamente positivas, pero el verdadero desafío de sustentabilidad para la actual administración se encuentra en la infraestructura urbana. El municipio padece rezagos históricos críticos, como las deficiencias en el manejo de aguas residuales, los escurrimientos que provocan la contaminación recurrente de sus playas —impactando directamente su principal motor económico, el turismo— y la proliferación de basureros clandestinos en las colonias periféricas. Una política ambiental verdaderamente integral requiere que el Ayuntamiento aborde estas crisis de fondo con la misma energía con la que convoca a las jornadas comunitarias.
El llamado a las familias rosaritenses para sumarse a la protección de su entorno es, sin duda, un paso fundamental para reconstruir el tejido social y ecológico de la ciudad. Sin embargo, para que Playas de Rosarito se consolide genuinamente como un municipio sustentable, el gobierno local debe transitar de la retórica administrativa a la ejecución de políticas públicas medibles y transparentes. La ciudadanía ha demostrado estar dispuesta a involucrarse y poner las manos en la tierra, pero corresponde a las autoridades garantizar que detrás de cada iniciativa ciudadana exista una estructura técnica y financiera que asegure soluciones ambientales permanentes para las futuras generaciones.



