INVESTIGADORA DE UABC DESTACA EVOLICIÓN FRENTE AL ABANDONO HISTÓRICO

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26 de enero de 2026

TIJUANA, B.C., A 26 DE ENERO DE 2026.- A pesar del auge industrial y comercial que caracteriza a la frontera norte, la vocación primigenia y principal motor económico de Tijuana sigue siendo el turismo. Así lo sentenció la doctora Diana Lizbeth Méndez Medina, directora del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Baja California (IIH-UABC), durante una conferencia magistral impartida este lunes ante la Sociedad de Historia de Tijuana.

En su ponencia titulada «El Turismo de Baja California a Partir del Siglo XX», la académica realizó un recorrido histórico para demostrar cómo esta ciudad se forjó como un destino turístico no gracias al apoyo federal, sino al impulso de los empresarios locales y a la atracción «por gravedad» del visitante estadounidense.

De acuerdo con la investigadora, tras la Revolución Mexicana, los gobiernos federales intentaron limpiar la imagen del país enfocando sus esfuerzos e infraestructura en los destinos de playa y zonas arqueológicas. Para la cúpula política en la Ciudad de México, el turismo fronterizo no era bien visto, pues se consideraba que los visitantes solo llegaban a consumir en los bares y apostar en los casinos.

Este prejuicio se tradujo en un abandono presupuestal significativo:

  • Falta de infraestructura: En la década de 1960, Tijuana prácticamente carecía de hospedaje. El emblemático complejo turístico de Aguacaliente contaba con solo 50 habitaciones que eran acaparadas por la élite (políticos y artistas), obligando al resto de los turistas a regresar a Estados Unidos el mismo día.
  • El fracaso del PRONAF: Cuando se lanzó el Programa Nacional Fronterizo a mediados del siglo pasado, los apoyos se concentraron en Ciudad Juárez, dejando a Baja California con inversiones mínimas que solo alcanzaron a la ciudad de Ensenada.

Ante la insistencia oficial de convertir a la región en una zona meramente agrícola, fue la iniciativa privada local la que tomó las riendas para desarrollar la infraestructura necesaria y fomentar una cultura de atención al visitante. Esta inercia obligó, tiempo después, a que la federación reconociera la importancia económica de la región.

Hoy en día, Méndez Medina destacó que, aunque Tijuana no puede competir con los destinos de sol y playa del sur del país, ha logrado una diversificación exitosa que mantiene viva su vocación. Actualmente, los pilares que sostienen el turismo local son:

  • Turismo Médico y de Salud: Atraídos por la calidad y los costos competitivos.
  • Turismo Gastronómico y Vitivinícola: Aprovechando los valles de la región y la cocina de autor.
  • Turismo de Negocios: Impulsado por la posición geográfica y la dinámica binacional.

Finalmente, la investigadora concluyó que, si bien la ubicación geográfica dota a la ciudad de una intensa actividad en múltiples ramas productivas, el turismo seguirá siendo el corazón económico de Tijuana, el cual todavía posee un enorme potencial sin explotar.

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