ENSENADA, B.C. A 07 DE DICIEMBRE DEL 2025.- En un esfuerzo por promover la transformación y la justicia social, la presidenta municipal de Ensenada, Claudia Agatón Muñiz –la primera mujer en ostentar este cargo en la historia de la ciudad–, anunció el lanzamiento del programa «Sembrando Hogares Ensenada». Esta iniciativa, gestionada a través del Fideicomiso para el Desarrollo Urbano de Ensenada (Fidue), busca facilitar la adquisición de terrenos a bajo costo para familias de bajos ingresos, priorizando a aquellas con salarios de uno a dos mínimos.
Agatón Muñiz enfatizó el enfoque transformador de su administración: «Como gobierno transformador y cercano a la gente, estamos impulsando acciones que beneficien directamente a quienes menos tienen. Son predios a bajo costo y accesibles para la clase trabajadora». Los lotes, ubicados en la colonia San Joaquín, tienen una dimensión mínima de 144 metros cuadrados y un precio de 1,680 pesos por metro cuadrado. La alcaldesa invitó a los interesados a visitar las oficinas de Fidue, en el segundo piso de la Casa Municipal, para obtener más información y conocer los requisitos.
Este programa representa una oportunidad tangible para que familias ensenadenses accedan a la tenencia legal de un predio, un derecho fundamental que puede sentar las bases para un futuro más estable. En una región como Baja California, donde el costo de la vivienda ha escalado debido a la especulación inmobiliaria y la migración, iniciativas como esta podrían mitigar la brecha entre clases sociales y fomentar el desarrollo urbano inclusivo.
Desde una perspectiva de crítica social, «Sembrando Hogares» es un avance loable en la lucha contra la desigualdad habitacional, alineándose con principios de justicia social que priorizan a los más vulnerables. En un México donde, según datos del INEGI, más del 40% de la población enfrenta carencias en vivienda digna, programas de este tipo podrían empoderar a la clase trabajadora, ofreciendo no solo un terreno, sino la posibilidad de construir un patrimonio familiar. El énfasis en accesibilidad para quienes ganan uno o dos salarios mínimos reconoce la realidad de miles de ensenadenses que viven al día, promoviendo una distribución más equitativa de recursos públicos.
Sin embargo, la crítica surge al cuestionar su profundidad y sostenibilidad. ¿Es suficiente ofrecer terrenos a bajo costo sin acompañarlos de apoyo para infraestructura básica, como agua, electricidad o drenaje, en una colonia como San Joaquín, conocida por sus deficiencias urbanas? En un contexto de crisis climática y escasez hídrica en Baja California, vender lotes sin planes integrales de desarrollo sostenible podría perpetuar ciclos de pobreza, donde familias invierten sus ahorros en predios que luego requieren inversiones adicionales inalcanzables. Además, el precio de 1,680 pesos por metro cuadrado –aunque «bajo» en comparación con el mercado– representa un desafío para hogares con ingresos precarios: un lote mínimo costaría alrededor de 241,920 pesos, una suma que, sin financiamiento flexible o subsidios adicionales, podría excluir a los más marginados, como migrantes o comunidades indígenas.
Esta iniciativa, aunque positiva, resalta la hipocresía sistémica: gobiernos que promueven «justicia social» mientras el modelo económico neoliberal favorece a desarrolladores privados, desplazando a los pobres hacia periferias sin servicios. ¿Por qué no extender el programa a reformas estructurales, como impuestos progresivos a la propiedad o regulación contra la especulación? En última instancia, «Sembrando Hogares» es un parche bienintencionado en una herida profunda de desigualdad, recordándonos que la verdadera transformación requiere no solo anuncios, sino acciones que confronten el poder económico que perpetúa la exclusión social.


