EL ESPEJISMO DEL «PUEBLO» EN EL PODER

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30 de octubre de 2025 ,
  • Por PaVlito ClaVo un ClaVito

ESTATALES

ROCÍO ADAME EN LA PORTADA DE LA REVISTA DEL CLUB CAMPESTRE

En la portada de la revista Campestre brilla Rocío Adame, funcionaria estatal, sonriendo como si el Club Campestre fuera la antesala del servicio público. ¿Qué hace una burócrata en una publicación de la elite tijuanense? Posar, claro. Mientras los ciudadanos lidian con trámites eternos, colas interminables y sueldos que no alcanzan, ella se codea con la élite que vive en otra galaxia fiscal. Es la desconexión hecha foto: los que deberían velar por el erario se convierten en rostros de lujo, y nosotros pagamos la suscripción con impuestos. El mensaje es claro: el servicio público ya no es vocación, es membresía VIP y para acabarla, se rumora que quiere subir el sueldo a los policías municipales. ¿Cómo la ven?¿Con un sueldo de 25 mil pesos mensuales ya no tendrán ganas de extorsionar?

SELENE COTA Y LOS VACÍOS LEGALES: 3 AÑOS MÁS EN EL TRONO SINDICAL

En el Sindicato de Burócratas, Selene Cota afila la jugada: aprovechar huecos en la ley para prorrogarse tres años más al frente. No es reelección, es alquimia legal. El sindicato, que debería defender a los empleados de los abusos del gobierno, se convierte en feudo personal. Los burócratas de base –esos que ven recortados derechos, prestaciones y estabilidad– observan cómo su líder se perpetúa mientras la ley se estira como chicle. En un país donde el desempleo y la precariedad son pandemia, los sindicalistas charros se coronan monarcas. Crítica directa: la ley no es para todos; tiene rendijas exclusivas para quienes ya están dentro del palacio.


NACIONALES

ABELINA LÓPEZ Y EL COLLAR DE 227 MIL PESOS: «SE LOS REGALÓ EL PUEBLO»

Acapulco sigue en ruinas: escombros del huracán, basura en las playas, violencia que ahuyenta al turismo. En medio del desastre, la alcaldesa Abelina López luce un collar valuado en 227 mil pesos y lo justifica con una frase de oro: «Se lo regaló el pueblo». ¿El mismo pueblo que no tiene agua potable? ¿El que junta para un taco al día? Suena a crowdfunding forzado, financiado con presupuestos opacos y favores bajo la mesa. Un collar así equivale al salario anual de decenas de familias acapulqueñas. Es el cinismo en alta definición: el «pueblo» regala joyas a quienes lo gobiernan, mientras recibe promesas podridas. ¿Qué tipo de “pueblo” le regalaría ese collar? ¡Que lo presente!

CLAUDIA SHEINBAUM Y SU GIRA MANTRA: «PUEBLO, PUEBLO PUEBLO…»

Claudia Sheinbaum recorre México como rockstar de la 4T, micrófono en mano, repitiendo el estribillo: «Pueblo, pueblo, pueblo…». Es el tic verbal que sustituye a las soluciones. En cada mitin, el «pueblo» es invocado como amuleto mágico, pero ¿dónde está cuando hay balaceras, inflación galopante o colas en hospitales? La gira es eterna, las promesas también. En el backdrop: collares de lujo, sindicatos vitalicios, élites estatales en portadas de clubes. El «pueblo» de Sheinbaum es un eslogan de marketing, no una prioridad. La gran ilusión: hablar del pueblo para ignorarlo, mientras el poder se reparte entre los mismos apellidos y las mismas sonrisas de campaña. Presidenta, ¿Qué pasó con la inseguridad? Su respuesta: “Pueblo, pueblo, pueblo…”


Arriba, portadas de lujo, collares de «regalo», líderes eternos y mantras huecos. Abajo, burócratas precarios, acapulqueños en la miseria, ciudadanos hartos de rendijas legales y populismo de boutique. El pueblo no regala joyas; las reclama con intereses. Es hora de romper el espejismo.

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