TEPIC, NAYARIT A 14 DE AGOSTO DEL 2025.- La desaparición del sacerdote colombiano Carlos Arturo Cancelado Velasco, quien hasta octubre de 2022 sirvió en la parroquia de San Pedro Apóstol en Mexcaltitán, Nayarit, sigue generando controversia y dolor entre quienes lo conocieron. A través de un emotivo testimonio compartido en redes sociales, un amigo cercano del padre Cancelado defiende su legado y cuestiona las circunstancias que rodean su ausencia, así como las acciones de la Diócesis de Tepic, que recientemente suspendió sus facultades ministeriales.
El testimonio, escrito por alguien que asegura haber forjado una amistad con el sacerdote, describe a Cancelado como un líder espiritual entregado, un guía que con humildad y amor llevaba la palabra de Dios a las comunidades de Chilapa (Rosamorada) y Mexcaltitán. Según el relato, el padre no solo oficiaba misas, sino que también ofrecía consuelo, sanación y esperanza a los fieles, quienes sentían “una paz inmensa” en su presencia. “Fui testigo de cómo cedía el pan de su mesa para dárselo al prójimo”, afirma el autor, destacando la generosidad y compromiso del sacerdote con los más necesitados.
Sin embargo, el testimonio también arroja luz sobre las tensiones que Cancelado enfrentó dentro de la Iglesia. Según el relato, el sacerdote era objeto de “persecución eclesiástica” por no alinearse con las políticas de la Diócesis de Tepic, liderada por el obispo Luis Artemio Flores Calzada. El autor asegura haber presenciado llamadas desde “el Vaticano” en las que se le recomendaba al padre limitarse a oficiar misas, lo que sugiere conflictos con las autoridades eclesiásticas.
El pasado 5 de agosto, la Diócesis de Tepic emitió un decreto que suspendió las facultades ministeriales de Cancelado, citando su abandono no autorizado de la parroquia de Mexcaltitán desde octubre de 2022 y su condición de “ilocalizable”. Sin embargo, el testimonio cuestiona la narrativa oficial, señalando imprecisiones en el comunicado inicial de la Diócesis, que erróneamente mencionaba a Cancelado como párroco de Mexcaltitán cuando, según el autor, estaba dedicado de lleno a Chilapa. El documento fue corregido horas después, lo que genera dudas sobre la claridad de las autoridades eclesiásticas en el manejo del caso.
El autor del testimonio, quien estuvo presente tras la última misa oficiada por Cancelado, expresa su tristeza y preocupación: “No sé nada de él, espero que se encuentre bien y haciendo lo que más le gusta: ayudar al prójimo”. Además, rechaza las acusaciones de abuso sexual y prácticas de exorcismo no autorizadas que han circulado en redes sociales y medios, argumentando que el verdadero carácter de Cancelado era el de un ser humano dedicado a su vocación pastoral.
Feligreses de Chilapa y Mexcaltitán han expresado en redes sociales su creencia de que la ausencia de Cancelado podría tratarse de una desaparición forzada, y no de un abandono voluntario, como sugieren algunas versiones. Estas especulaciones, sumadas a los señalamientos de presuntos delitos sexuales que no han sido confirmados por la Fiscalía de Nayarit ni por la Diócesis, han avivado el debate sobre el destino del sacerdote.
Mientras tanto, la Diócesis de Tepic ha mantenido su postura, advirtiendo a los fieles que no deben buscar servicios religiosos de Cancelado, ya que carece de autorización para ejercer el ministerio. Sin embargo, para quienes lo conocieron, como el autor del testimonio, Carlos Cancelado sigue siendo un símbolo de fe y humanidad, cuya desaparición deja más preguntas que respuestas.
El caso del padre Cancelado continúa generando inquietud en las comunidades católicas de Nayarit, que exigen claridad sobre su paradero y una investigación transparente que revele la verdad detrás de su ausencia.



