DEBATE SOBRE DEPRESIÓN Y ADICCIONES EN MEDIO DE CRISIS DE SALUD PÚBLICA

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14 de enero de 2026

TIJUANA, B.C., A 14 DE ENERO DE 2026.- En una ciudad donde la crisis de adicciones es visible en cada esquina y los problemas de salud mental se han agudizado en la era post-pandemia, el Gobierno Municipal de Tijuana intentó este martes poner el dedo en la llaga. A través del Instituto Municipal Contra las Adicciones (IMCAD), se realizó el foro «Hablemos de Depresión y Adicciones», un esfuerzo por vincular dos problemáticas que, aunque inseparables clínicamente, a menudo se tratan de forma aislada en las políticas públicas.

El evento, instruido bajo la administración del alcalde Ismael Burgueño Ruiz y encabezado por Florina Righetti Rojo, directora del IMCAD, tuvo lugar en el Hospital de Salud Mental. El objetivo oficial fue claro: romper estigmas, fomentar el diálogo y promover la detección temprana.

La pertinencia del foro es innegable. Righetti Rojo acertó al enfocar la discusión en la dualidad depresión-adicción. Expertos coinciden en que gran parte del consumo de sustancias en Tijuana no es recreativo, sino una forma de automedicación ante trastornos emocionales no atendidos. Visibilizar esta relación es el primer paso para dejar de criminalizar al adicto y comenzar a tratarlo como un paciente de salud mental.

La colaboración con el Instituto de Psiquiatría del Estado de Baja California también envía una señal positiva de coordinación interinstitucional, un elemento que históricamente ha faltado, donde municipio y estado solían duplicar esfuerzos o ignorarse mutuamente.

Sin embargo, el análisis imparcial obliga a cuestionar el alcance de estas dinámicas. Si bien los foros en recintos especializados son útiles para la academia y los funcionarios, existe una desconexión palpable con la realidad de las calles.

La crítica recae en la accesibilidad de la solución. Hablar de «cultura de autocuidado» y «búsqueda de ayuda profesional» suena bien en el discurso, pero se topa con pared ante la infraestructura real de la ciudad. Para el ciudadano promedio—y más aún para el habitante de zonas marginadas—el acceso a terapias psicológicas gratuitas o rehabilitación de calidad sigue siendo limitado y burocrático.

Mientras se realizan foros de sensibilización, los centros de rehabilitación (muchos de ellos «anexos» irregulares) siguen operando sin supervisión adecuada, y las familias tijuanenses enfrentan listas de espera o costos impagables para tratar a sus seres queridos.

El foro «Hablemos de Depresión y Adicciones» es un paso necesario en la narrativa gubernamental; reconocer el problema es vital. No obstante, para que la administración de Burgueño Ruiz marque una diferencia real, estos espacios de reflexión deben traducirse urgentemente en presupuesto y plazas. De poco sirve romper el estigma y animar a la gente a pedir ayuda, si cuando extienden la mano, el sistema de salud pública no tiene la capacidad suficiente para sostenerlos.

El reto del IMCAD será llevar estos diálogos fuera de los auditorios y convertirlos en brigadas y atención clínica tangible en las colonias con mayor índice de vulnerabilidad.

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