ENSENADA, B.C., A 14 DE ENERO DE 2026.- La promesa de una ciudad con mejor infraestructura vial se enfrenta, una vez más, a la dura realidad del caos vehicular inmediato. El Gobierno de Ensenada, encabezado por la alcaldesa Claudia Agatón Muñiz, anunció el cierre total de la Avenida Juárez, en el tramo comprendido entre las calles Espinoza e Hidalgo, a partir de este miércoles 14 de enero.
La medida responde a la ejecución de trabajos de pavimentación con concreto hidráulico (whitetopping), una técnica que, si bien garantiza mayor durabilidad frente al bacheo tradicional, implica tiempos de ejecución que suelen estrangular la movilidad en zonas neurálgicas.
Nadie niega la urgencia. La Avenida Juárez es una arteria vital que ha sufrido el deterioro crónico, afectando tanto la imagen urbana como la suspensión de miles de vehículos. La decisión de la administración de Agatón de optar por concreto hidráulico es técnicamente acertada para una solución a largo plazo, rompiendo con el ciclo de «parches» temporales de administraciones pasadas.
Sin embargo, la crítica recae en la premura y la planeación. El anuncio del cierre, coincidiendo prácticamente con el inicio de las obras, deja poco margen de maniobra para que la ciudadanía planifique sus rutas. En una ciudad cuya traza urbana en el centro ya padece de saturación, cerrar un tramo de la Juárez sin un operativo de tránsito agresivo y bien señalizado, amenaza con convertir el primer cuadro de la ciudad en un cuello de botella durante las horas pico.
La alcaldesa solicitó «comprensión» a los automovilistas y, crucialmente, a los comerciantes de la zona. Este es el punto más sensible. Históricamente, las obras públicas en Ensenada, aunque necesarias, han sido sinónimo de pérdidas económicas para los locatarios que ven desplomarse la afluencia de clientes debido al polvo, el ruido y la falta de acceso.
El reto para el gobierno de la «primera mujer presidenta en la historia de Ensenada» no es solo tirar concreto, sino demostrar eficiencia en los tiempos. La ciudadanía tolerará el tráfico si ve avances diarios; pero si la obra cae en los ritmos lentos que han caracterizado a proyectos anteriores en el estado, la «comprensión» solicitada se convertirá rápidamente en rechazo social.
La modernización de la Juárez es una medicina amarga pero necesaria para Ensenada. El éxito de Claudia Agatón en este proyecto no se medirá solo por la calidad del pavimento final, sino por la capacidad de su gobierno para mitigar las molestias, cumplir los plazos prometidos y evitar que la solución vial se convierta en una crisis comercial y de tránsito prolongada.
Se recomienda a la población evitar la zona si no es estrictamente necesario y utilizar rutas alternas desde calles aledañas como la Calle Sexta o el Bulevar Costero, anticipando sus tiempos de traslado.



