Por: PaVlito ClaVo Un ClaVito
Este arranque de 2026 nos ha regalado un mosaico de contradicciones políticas. Mientras en el plano local el dinero parece sobrarles a algunos funcionarios «despistados» como el de la Diputada Alejandra Ang, en el ámbito educativo y nacional se rascan recursos para cubrir necesidades básicas. Aquí el desglose de una semana de contrastes:
EN LAS ESTATALES:
LA BRECHA ENTRE EL PRIVILEGIO Y LA NECESIDAD
El «olvido» de los 800 mil pesos (como si fueran cacahuates). El incidente de la diputada local Alejandra Ang Hernández en la garita de Calexico insulta la inteligencia del ciudadano promedio. Alegar que se «olvidó» que traía 800 mil pesos en efectivo en su vehículo no es solo una estrategia legal cuestionable, es una muestra de desconexión absoluta con la realidad. Para el bajacaliforniano de a pie —ese que madruga para cruzar a trabajar o que hace malabares para pagar la renta—, esa cantidad representa años de salario íntegro. Que una representante popular trate esa suma como «cambio suelto» perdido en el asiento, huele a opulencia inexplicable y exige una investigación por corrupción inmediata. Obviamente no le regresaron sus «ahorros».
«CORAZÓN DE CIMARRÓN»: EL OTRO LADO DE LA MONEDA
La ironía se vuelve cruel al contrastar el caso anterior con el anuncio de la beca «Corazón de Cimarrón». En su primer mañanera del año desde Rosarito, el Gobierno y la UABC celebran la gratuidad para estudiantes vulnerables, reconociendo una verdad dolorosa: la pobreza expulsa al talento de las aulas. La medida es loable, sí. Pero la óptica social es devastadora: mientras el Estado debe esforzarse para conseguir 134 millones y evitar que los jóvenes deserten por falta de cuotas, una sola funcionaria pasea con casi un millón de pesos de origen incierto. ¿Cuántas inscripciones de la UABC se pagarían con lo que la diputada «olvidó» declarar? Es la radiografía de dos Méxicos, el de la 4T y el real.
EN LO NACIONAL:
EL PETRÓLEO A CUBA: ¿AYUDA HUMANITARIA O CANDIL DE LA CALLE?
La presidenta Claudia Sheinbaum defiende el envío de petróleo a la isla como un acto de solidaridad y soberanía. Sin embargo, en un país con carencias internas palpables, la «ayuda humanitaria» exterior siempre generará escozor. La crítica no es contra la solidaridad entre pueblos, sino contra las prioridades. Enviar recursos energéticos mientras en casa se pide austeridad, se lee para muchos como «candil de la calle y oscuridad de su casa». La política exterior debe ser congruente con la capacidad interna de atender primero las propias crisis.
LA CONFESIÓN DE ADRIANA MARÍN: CUANDO EL CINISMO SE DISFRAZA DE ANÁLISIS
Lo más grave de la semana vino de la propia casa. Adriana Marín, encargada de Comunicación de Morena en el Congreso de la CDMX, dijo lo que nadie en el poder debería admitir con tanta ligereza: «El narco es uno de los principales empleadores a nivel nacional». Esta declaración es una admisión de derrota fulminante. Que una vocera del partido gobernante reconozca que el crimen organizado ha suplido al Estado y a la iniciativa privada como motor económico, no es un diagnóstico, es una confesión de fracaso. ¿De qué sirve presumir programas sociales si se acepta, desde la tribuna oficial, que el «patrón» de millones de mexicanos es el C.O.? Como dice ella: «¡son uno de los principales empleadores!» Es la normalización del horror institucionalizada.
El panorama es claro y preocupante: tenemos diputadas locales a las que les sobra el dinero sin explicar su origen, y voceras nacionales que admiten que el narco es quien da trabajo. En medio, queda la ciudadanía, pidiendo becas para estudiar y exigiendo que el Estado recupere su papel, antes de que la «narco-economía» sea la única ley vigente.




