Por: PaVlito ClaVo un ClaVito
ESTATALES
EL «FUEGO AMIGO» TIENE PASADO AZUL
En la política bajacaliforniana, la memoria parece ser selectiva. Resulta vergonzoso —aunque no sorprendente— que las baterías de la «guerra sucia» estén siendo operadas, presuntamente, por manos que hasta hace poco ondeaban banderas opuestas. Se señala directamente a Arnulfo «Fufo» Guerrero, personaje de larga cuna panista, como el nuevo orquestador de las campañas negras. Lo irónico no es solo su cambio de camiseta, sino sus objetivos: Monserrat Caballero y Jesús Alejandro Ruiz Uribe. ¿Qué nos dice esto? Que para ciertos grupos de poder, el enemigo ya no está afuera, sino adentro. Recurrir a un operador del «viejo régimen» para golpear a figuras de la propia 4T (como la exalcaldesa y el «Súper Delegado») revela una descomposición interna. Han convertido la política tijuanense en un juego de mercenarios donde no importan los colores, sino quién paga la nómina del ataque.
EL ALTO PRECIO DEL MIEDO A MACALPIN
La capital del estado es el escenario de una extorsión política a plena luz del día. Los partidos «rémora», el PT y el Partido Verde, han olido la sangre en el agua y están cobrando su «amor» a precio de oro. La razón tiene nombre y apellido: Gustavo Macalpin. La viralidad del comunicador y su posible incursión en las boletas ha sembrado el pánico en los cuarteles generales de Morena. Saben que en Mexicali el electorado es crítico y volátil. El PT y el Verde lo saben también. Entienden que, sin su porcentaje (aunque sea menor), Morena corre riesgo real ante el «fenómeno Macalpin». Por eso se venden caros para firmar la alianza. No es convicción, es chantaje. Están capitalizando el miedo del partido oficial a perder la joya del desierto, demostrando que en las alianzas modernas no unen los proyectos, une el espanto a perder el presupuesto.


NACIONALES
LA «MARCHA» POR LOS 7 AÑOS DE LA 4T Y EL ETERNO «ACARREO»
Siete años de la Cuarta Transformación se celebraron este 6 de diciembre. Pero las imágenes que circularon no mienten y son un espejo incómodo del pasado que juraron erradicar. Filas de autobuses, listas de asistencia, tortas y jugos. La palabra «acarreados» sigue siendo el fantasma que persigue a las movilizaciones oficiales, la gente se mostraba un tanto aburrida, cansada y en cuanto salió la presidenta Sheinbaum, muchos se empezaron a ir y fueron expuestos en videos virales los encargados del acarreo hasta con Apps agregaban a la gente. Si la transformación fuera tan profunda y el apoyo tan orgánico como presumen en las mañaneras, ¿por qué la necesidad de la maquinaria de estado para llenar el Zócalo? Celebrar la democracia con métodos del viejo corporativismo es la gran contradicción del sexenio. Cambiaron los colores, pero la práctica de tratar al ciudadano como un número para llenar la plaza sigue intacta.
EL ESTRUENDOSO SILENCIO DE SHEINBAUM
Finalmente, el plano internacional nos regaló una joya de la incongruencia. Al ser cuestionada sobre María Corina Machado, la líder opositora venezolana nominada al Premio Nobel de la Paz, la presidenta Claudia Sheinbaum optó por un cortante: «Sin comentarios». En política, el silencio es también una postura. Negarse a reconocer a una mujer que lucha contra un régimen autoritario, mientras se presume una política exterior «humanista», es insostenible. Ese «sin comentarios» pesa toneladas. Es la confirmación de que la lealtad ideológica hacia regímenes aliados (como el de Maduro) pesa más que la defensa de los valores democráticos universales. Una lástima que, ante la oportunidad de mostrar estatura de estadista global, se haya preferido la salida fácil de la complicidad silenciosa o ¿ustedes qué opinan?.


Así cierra la semana: con guerras sucias orquestadas por expanistas, partidos rémoras cobrando facturas por miedo a un periodista, marchas de estado y silencios que manchan la investidura. Bienvenidos a México.

